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Esmeralda
img img Esmeralda img Capítulo 8 John Trembley
8 Capítulo
Capítulo 9 Tregua img
Capítulo 10 Almuerzo img
Capítulo 11 Chica Inalcanzable img
Capítulo 12 Lorraine img
Capítulo 13 Momentos de debilidad img
Capítulo 14 El baile img
Capítulo 15 Mi flamante esposo img
Capítulo 16 La ex traumada img
Capítulo 17 Un buen amanecer img
Capítulo 18 Una Leblanc img
Capítulo 19 La cena img
Capítulo 20 Niña berrinchuda img
Capítulo 21 ¡Suelta a mi esposa, imbécil! img
Capítulo 22 Celos img
Capítulo 23 Delirio img
Capítulo 24 Un día normal img
Capítulo 25 Drama img
Capítulo 26 Crear conciencia img
Capítulo 27 La entrevista img
Capítulo 28 Primer día de trabajo img
Capítulo 29 Enceguecida img
Capítulo 30 Posesivos img
Capítulo 31 Un almuerzo con la suegra img
Capítulo 32 Obstinada img
Capítulo 33 Suposiciones img
Capítulo 34 Día de compras img
Capítulo 35 Una hija egoísta img
Capítulo 36 Los Levesque img
Capítulo 37 Mi mujer img
Capítulo 38 Las cosas claras img
Capítulo 39 Nos tenemos img
Capítulo 40 Momentos img
Capítulo 41 La mujer que camina a mi lado img
Capítulo 42 Ella img
Capítulo 43 Lo que pienso de ti img
Capítulo 44 Evitando problemas img
Capítulo 45 Evitando problemas parte 2 img
Capítulo 46 Un tiempo img
Capítulo 47 Un respiro img
Capítulo 48 Consecuencias img
Capítulo 49 Dulces confesiones img
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Capítulo 8 John Trembley

Esmeralda

Después de aquella conversación en el comedor pasaron días en los que pasaba evitándolo, me despertaba temprano y desayunaba en la cafetería de la universidad. Las cenas las subís a mi cuarto y así era la rutina de la última semana.

Trataba de aceptar mi realidad, a caminar en solitario por los pasillos de la facultad, encontrándome con mis amigos que sólo me ignoraba. No los busqué, para hacerlo tenía que contarles todo y no estaba preparada para hacerlo, no estaba preparada para dejarles saber que había perdido por primera vez en mi vida. Me sentía manipulada, usada y desechada, tal vez lo exageraba pero era así como me sentía.

-Hola -escuché la voz de alguien a mis espaldas. Por sobre mi hombro miré a la persona parada detrás de mí con las manos en sus bolsillos, se trataba de John Trembley, mi ex novio.

-Hola -contesté sin ningún ánimo y soltando todo el aire acumulado.

-¿Puedo sentarme? -señaló el pasto a mi lado, me encontraba recostada sobre un gran cedro.

-Adelante -me encogí de hombros, no tenía por qué temer de las habladurías de los demás, en especial cuando se decía que había terminado con Chery.

Él se sentó a mi lado y me sonrió, no sentía nada por él que no fuera un pequeño aprecio por los momentos que conviví a su lado. No hablábamos mucho desde nuestra ruptura y me sorprendía que se hubiera acercado después de tanto tiempo.

-He escuchado que te has casado -empezó a decir y yo disimulé una mueca -Y lo confirmo con el gran anillo que cargas en tu mano.

Mis ojos se fueron a mi mano izquierda mirando los dos anillos que cargaba, pese a que no estuviera de acuerdo con mi matrimonio debía cargarlos siempre como un recordatorio que no debía hacer ninguna locura.

-Si -fue lo único que salió de mi boca, no tenía ánimos de conversar y menos con él.

-Pensé que ese día no llegaría tan pronto, solías decir que no te casarías tan joven y me has sorprendido, Esmeralda.

Contuve una risita y lo voltee a ver.

-¿Tu orgullo se rompió, John? -me burlé de él, John era uno de los chicos más guapos y adinerados de la facultad.

-Pensé que nunca me superarías

Esta vez solté una pequeña carcajada, los hombres solían creer que nuestro mundo rondaba a su alrededor, John siempre creyó que nunca lo había superado y que ese era el motivo por el que me mantuve soltera desde que rompimos.

-Ya vez que no fue así, me conseguí a alguien mejor -contesté sintiéndome orgullosa de poder decir aquello, recordaba que él me dijo que no encontraría a alguien mejor que él y alardeaba de ello con sus amigos. Raphaël era diez veces mejor que él en cuanto a físico y estatus, no podría decir que era mejor en otro ámbitos porque no le conocía.

-Fuiste a lo más grande, no pensé que fueras así -soltó una risita -Rapaël Leblanc es demasiado grande para ti.

-Eso es lo más bueno de todo -alcé las cejas y sonreí con picardía -después de estar con niños quería tener a un hombre de verdad.

Quise reír al ver su cara de incredulidad, John tenía el orgullo demasiado grande y que le estuviese diciendo aquellas cosas lo hería porque sabía que era verdad, a un hombre como Raphaël no se le podría comparar y menos él que sólo era el hijo consentido de sus padres.

-¿Es mejor que yo?

-Eres masoquista, John -él hizo una mueca -Si, en todos los ámbitos. Por eso es mi esposo.

Me estaba gustando eso de alardear del hombre que me casé, muchas chicas me miraban con admiración por haber cazado a uno de los solteros más cotizados del país. Vamos, que no cualquiera tenía a un hombre tan importante e influyente como lo era él.

-¿Aún sientes algo por mi, Esmeralda?

Lo miré por unos pequeños segundos, era absurdo que preguntara aquello cuando sabía cuál era la respuesta, nadie en su sano juicio sigue queriendo a quien jugó con tu corazón y lo rompió en pedazos.

-No, John.

Él no dijo nada y sólo asintió, nos quedamos en silencio hasta que una de las chicas de la directiva estudiantil se nos acercó con una invitación a la fiesta que harían al final del semestre.

-Pueden traer a sus parejas ajenas a la facultad -la chica me guiñó un ojo -lo que quiere decir que puedes traer a tu guapo esposo.

Sonreí y sacudí mi cabeza.

-Él es un hombre muy ocupado.

-¿Tan ocupado que no tiene tiempo para ti? -preguntó el hombre a mi lado mirándome con sorna.

-No hables, Trembley.

-Parece que tu relación no es tan buena como me acabas de alardear -adquirió una pose pensativa -Aunque ahora que lo analizo, ni luna de miel tuvieron, no sé porque me sorprende que no pueda venir a acompañarte a la fiesta.

Sonreí de lado tomando el reto silenciosamente, la fiesta era este fin de semana, es decirte en tres días, los mismos que tenía para convencer a Raphaël de venir a la dichosa fiesta. Sólo esperaba que no se le ocurriera salir de viaje o rechazarme, en ese último caso no sabría ni dónde meterme después de eso.

-Lo que tú digas, John -me levanté de sobre el césped viendo que era la hora de que Alejandro vendría por mi -Miéntete a ti mismo y cree que eres mejor que Raphaël.

Me di la vuelta caminando hacia las afueras del campus mientras pensaba en cómo haría para acercarme a Raphaël después de haberlo evitado toda una semana actuando como una niña "berrinchuda" como él solía decir.

Subí al auto saludando con la misma cordialidad de siempre a Alejandro, era un chico bastante divertido y respetuoso, aunque a veces se le iban los ojos mirándome de más.

-Oye Alejandro, ¿sabes la ubicación donde trabaja Raphaël? -pregunté cuando una idea se me cruzó por la cabeza.

-Si, ¿desea que la lleve?

-Si, pero primero haremos una parada en una cafetería -si iba a hacer una tregua con él debía llevarle algo como muestra de que iba en serio.

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