Dos días después de haber ingresado a la clínica Elizabeth despertó y al ver a su alrededor se encontró con Emiliano dormido en una butaca y en una posición que seguro le garantizaría dolor de cuello, entró una enfermera y él se despertó sobresaltado, pero al verla con los ojos abiertos, se acercó.
–¿Cómo te sientes?
–Hoy me duele menos, así que