Trevor llegó a Estocolmo y junto a Jessia visitaron a la nueva madre y a su hija recién nacida, él le llevó de obsequio una esclava de oro con su nombre grabado y se tituló padrino de la niña, por lo que Jessia para molestarlo dijo que ella sería su tía favorita.
Al salir de la habitación Jessia se dirigió a su hermano con tono exigente:
–Espero