Género Ranking
Instalar APP HOT
LA ESPOSA DEL CEO
img img LA ESPOSA DEL CEO img Capítulo 7 El robo
7 Capítulo
img
  /  1
img

Capítulo 7 El robo

Estuvieron un buen rato revisando los montos que Elizabeth había resaltado, él la observaba admirando su profesionalismo y destreza, se encontró deseando atraparla en sus brazos para probar su boca que se le antojaba cada vez que ella mordía el lápiz con gesto preocupado; ella sentía su cercanía y su centro palpitaba por lo que ansiaba terminar lo más pronto posible.

Con la ayuda de Emiliano, encontró varios cargos que realmente no tenían explicación, él no los había efectuado y tampoco recordaba haberlos autorizado. Lo más notorio era que ocurrían casi inmediatamente después de él efectuar un gasto y los montos eran muy similares a los suyos.

–¿Cómo puede haber movimientos de esa cuenta que desconozca?, es exclusiva para usted, debería sea capaz de explicarlos –inquirió Elizabeth

–Un momento, no se te ocurra insinuar que yo mismo me estoy desfalcando.

–Aparte de usted, ¿quién más tiene acceso a esos códigos?

–Nadie más, ni siquiera Conti lo tiene.

–Entonces le sugiero que haga memoria porque ha duplicado los gastos y debido a la frecuencia con qué se han hecho, la suma total, solo este último mes, es bastante alta y si no es la primera vez que ocurre, ha perdido millones señor Riva –sentenció con mucha seriedad Elizabeth.

Emiliano la miró fijamente mientras buscaba en su cabeza una razón por la que se estuvieran duplicando los gastos, fugazmente pasó por su mente el rostro de Sofía, pero lo desechó porque no la creía capaz de robarlo. Él era muy generoso con ella, en su cheque mensual siempre iba una cantidad adicional que le daba de su propio bolsillo, además de complacer todos sus caprichos de viajes y joyas.

No tenía una relación formal con ella, pero era la más constante y llevaban 2 años con encuentros casuales en su oficina o cuando lo acompañaba a algún lugar dentro o fuera del país. No, Sofía no se atrevería a traicionarlo así.

–¿Cómo podemos comprobar quién hizo los registros?

–Si me da acceso a su computadora, puedo investigarlo –señaló Elizabeth.

–Vamos.

Salieron juntos y en el ascensor, Emiliano sin saber bien el porqué, intentó disculparse con Elizabeth.

–Lamento la situación que encontraste cuando fuiste a mi oficina, yo...

–No tiene nada que lamentar –lo interrumpió–, por mí no se preocupe, tampoco comentaré al respecto porque no es de mi incumbencia lo que suceda en su oficina o en su vida.

–Joder Elizabeth, que tienes en las venas, ¿agua? –espetó exasperado.

Ella lo miró y sonrió levemente. Se estaba dando cuenta de que a su esposo le incomodaba que ella no demostrara molestia alguna. Pues, realmente estaba que mordía de la rabia, pero antes muerta que permitir que él lo supiera.

–Por favor ingrese su clave y déjeme revisar el sistema contable –le dijo apenas entraron a la oficina.

–De acuerdo.

Él tomó asiento, tecleó rápidamente y se puso de pie para darle paso a ella, quien se posicionó frente al computador y comenzó a ingresar comandos que le permitieran descubrir quién, aparte de Emiliano, había gestionado los códigos.

Pasaron algunos minutos, durante los cuales Elizabeth escribía y anotaba en una libreta, hasta que le volvió a dirigir la palabra:

–Aquí tiene, las fechas y horas en las cuales se hicieron los movimientos, también debo decirle que se realizaron desde esta dirección IP, así que fue usted o alguien a quién le ha dado acceso.

–No le he dado acceso a nadie, ¿cuántas veces debo decirlo?

–A mí no tiene que convencerme, esa es la información que obtuve, queda de su parte el resto.

–¿Qué significa eso?

–Es simple, lo están robando o usted me está dando su mejor actuación para no admitir que en el último año ha desfalcado a su propia empresa.

–¡Eso es absurdo!, no necesito desfalcar a mi empresa, he ganado suficiente dinero y sigo haciéndolo.

–Entonces busque al responsable, mañana a primera hora, elaboraré el informe respectivo, usted verá qué hace con dicho reporte.

Elizabeth salió de la oficina dejando a Emiliano dándole vueltas a su cabeza, pensando en quién pudo haber utilizado su propia computadora para robarlo.

***

Al poco rato, Emiliano hizo lo que acostumbraba cada vez que estaba con Sofia, ordenó una costosa joya para ella que le sería entregada muy tarde esa misma noche. La secretaria recibió el obsequio con una amplia sonrisa en su rostro, la admiró un rato y luego tomó su teléfono para hacer su acostumbrada llamada.

–¿Ya recibiste la joya? –preguntó una voz masculina al otro lado de la línea.

–Sí, es hermosa, muchas gracias por tu excelente gusto.

–Tienes suerte de que Emiliano Riva sea cliente antiguo, así que ya solo dice si quiere aretes, brazalete o collar, del resto me encargo yo, este es particularmente costoso, así que te recomiendo que, esta vez, el monto sea un poco menor, por el tema de las apariencias.

–Olvídalo, Emiliano no tiene ni idea de lo que hago con su cuenta, es lo suficientemente engreído para gastar sin reparar en montos y de eso he sabido aprovecharme por más de un año.

–Solo cuídate hermosa, moriría si te pones en peligro.

–No te mueras, te necesito en esa joyería.

–Jajaja, eres tremenda mi Sofi, ¿tendremos el fin de semana para nosotros?

–Sí, ya me encargué de Emiliano, estoy libre por ahora.

–Me duele imaginar cómo te encargaste de él, pero sé que me amas solo a mí.

–Por supuesto querido, nos vemos mañana en la noche.

Sofía cortó la llamada y siguió contemplando los fabulosos aretes que había recibido de su amante. Al mismo tiempo planificaba en su mente su jugada del día siguiente, porque debía llegar muy temprano para hacer el registro del gasto y que incrementaba cada vez más su cuenta bancaria.

Recibió una notificación en el enlace con la agenda de Emiliano y se encontró con que debía hacer reservas para un viaje a Londres, en primera clase para dos personas y ella no estaba incluida. ¿Con quién rayos viajaba Emiliano que ella no iba?

Su furia fue tal que olvidó lo que estaba planeando antes de leer dicha notificación, resistía las ganas de llamar de una vez a su jefe para que le aclarara la situación, pero pensó que por ninguna razón lo dejaría pasar al otro día.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022