/0/4176/coverbig.jpg?v=5cab0a84e784ddfe59316b1a60768421)
Llevé a mi novia a una cita. Maya se arregló el pelo, se maquilló y se puso un vestido verde que compré para ella. Yo me arreglé para mi cita también, vestí con esmoquin y todas sus piezas de color azul, me peiné el pelo con gel y cera, mi mamá definitivamente estaría orgullosa.
Mientras esperaba a mi novia me tomé un chupito de tequila. Maya salió en el momento en el cual estaba bebiéndolo, sonreí, está guapísima. Después de casi media hora de viaje llegamos a uno de los restaurantes más románticos de la ciudad Luth, mi novia se mostró encantada cuando entramos al lugar, puesto que, tiene forma de pétalos de rosas y cada mesa se encuentra en uno por lo que quedas en un reservado, pero en el centro hay una hermosa pista de baile con banda sonora en vivo, iluminación perfecta. El restaurante es tan romántico como cualquiera de los Luthor y sus múltiples romances, tengo entendido que pertenece a la quinta esposa del señor Luthor y su hijastro, ella se encarga de administrar y prepara maravillosas recetas, mientras su hijo se encarga de la coctelería y las bebidas que produce la familia. Mi novia y yo fuimos a nuestro reservado el cual está lleno de rosas rojas y velas, Maya me vio a los ojos y sonrió.
-¿Te gusta?
-Es la mejor cita de la historia. No pude haber imaginado algo más perfecto.
Le miró a los ojos mientras bailábamos en el restaurante y después de varias piezas decidimos ir a nuestro reservado, el mesero nos trajo unas bebidas y Maya me dio un beso acompañado de las gracias.
-Todo para ti preciosa.
-En serio es lo más lindo que pudiste haber hecho en estos momentos.
Saqué la cajita del bolsillo de mi saco y la puse, sobre la mesa.
-Te amo y te respeto lo suficiente como para embarazarte y pedirte que te cases conmigo...-Maya se quedó seria y muy quieta -Has dejado claro que no quieres casarte, pero, quiero dejarte claro que te amo y por eso compré un anillo de promesa -Abrí la tapa y ella vio el anillo en forma de ola, le recordé que lo primero que hicimos fue ir al mar, que me enteré de que seríamos padres frente al mar y que no hay nada más mágico que las olas. -Te amo, Maya y quiero hacer la promesa de que cuando estés lista yo lo estaré para aceptarte como tu esposo y como promesa a corto plazo es que vamos a ser una feliz familia.
-Somos la mejor familia -respondió mientras me tomaba de las mejillas. -Te amo- afirmó antes de besarme.
El amor no es siempre lo único que hace falta para ser feliz, al menos no en pareja, cuando Maya cumplió los seis meses ese amor ciego, ese amor intenso pareció comenzar a convertirse en un error, el cual llevó al arrepentimiento y este se convirtió en distancia, primero que quería escribir en la playa por lo que acabé conduciendo todos los fines de semana hasta el octavo mes.
Me acerqué a su habitación con una taza de té y un emparedado, se giró y se quitó las gafas para leer y sonrió mientras se acariciaba la barriga. Dio un mordisco al emparedado y me dio una sonrisa.
-Maya, ¿necesitas algo?-pregunté.
-No, ¿tú quieres algo?
-No, solo que hablemos un poco del plan de parto y el plan de vida -respondí.
su teléfono comenzó a sonar y fue a tomarlo.
Era Annie, ella y nuestros hermanos, primos habían decidido sorprendernos con una fiesta en la playa para el nacimiento del sobrino o sobrina nuevo. Ella intentó sacarnos y decir que no era un buen momento para una fiesta, pero estaban a quince minutos de la casa, así que los dos pusimos nuestra mejor sonrisa y nos acercamos a la entrada para recibirles.
Todos venían estripados en una microbús, felices como siempre y llenos de regalos y cosas para montar la fiesta. sonreí al ver a mis hermanos y me reí ante el regalo de Ellis, un par de coronas.
-Para la mamá Reina y para el papá Rey y señor de nuestras vidas.
-Gracias -respondió Maya.
-Oye, Maya, si adivino cuál es el sexo del bebé, le pones mi nombre es unisex.
-Te doy el honor de haber adivinado.
-Gracias.
-Dime qué crees que es.
-Un niño obvio -Los dos rieron y maya le invitó a ir a la cocina.
En menso de lo que esperaba tenían carne asada, adornos, baile, risas, era maravillosos verles a todos tan feliz, el problema es que me sentía triste, me sentía avergonzado, todos lo que no quería para mis hijos lo estaba teniendo.
¿Qué podemos resolver nosotros dos una custodia compartida?
Nuestros hermanos y primos no fueron los únicos en querer celebrar, por lo que mi mamá y Gabriela, la tía de mi novia, hicieran una enorme preparativo de baby shower. Yo me dediqué a decora la habitación de mi bebé, compré todo en color blanco, adorné con estrellas, lunas y el universo pintado en el techo, cobijas, cambiador, ropa diminuta y otra más grande, juguetes y una cantidad gigante de pañales, porque los bebés defecan todo el día y orinan la otra mitad.
Al día siguiente entré a la oficina y mi tía Sofía me estaba esperando, con una de sus sonrisas de preocupación, Sasha me preguntó como prefería el café ese día y después de darle una mirada de pies a cabeza mientras intentaba descifrar si era su cumpleaños o quería un ascenso, asentí y le di la libertad de elegir.
Mi tía me comentó algunas cosas mientras esperábamos nuestras bebidas. Mi secretaria en tiempo récord regresó y me dio una caricia en la espalda.
-¿Qué está pasando?
-Ismael ha dado una entrevista y ha oficializado su regreso con Maya.
-¿Regresó a dónde?
-Retomaron su relación.
Me puso la revista en frente, así que leí:
Maya y yo hemos estado trabajando en nuestra diferencias y estamos más unidos que nunca, en espera del nacimiento de nuestro hijo.