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Llamo a mi esposa y ella se escucha entre adormecida y agotada al máximo. Me disculpo por no haber hecho cálculo de hora y ella se ríe antes de decirme que no estaba soñado nada bueno.
-Te llamaba para cinco mil cosas.
-Claro, déjame tomar una libreta. -Los dos reímos.
-Toma tu agenda.
-O sea, sí es cargadito el pan. -Le escucho buscar en su
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