- ¡James! Avísale a Imán que ya llegamos... - Nassim sonrió mientras tomaba en brazos a Sandra quien ahogó un grito de sorpresa. – Vamos, te llevaré en brazos... acabo de coserte esa cabecita terca que tienes y no quiero sorpresas...
Sandra muy a su pesar, le sonrió. No pudo comprender cómo no se molestó con aquel comentario. No habían pasado más de 6 horas de su intento de escape y ahora se sentía segura en los brazos de Nassim. Lo que le quedaba más claro que el agua es que no quería volver a recibir como castigo besos con desdén e indiferencia. Nassim la cargó y entraron a la casa y la sentó sobre un mullido cojín rojo en una espléndida alfombra persa auténtica y una chica rubia, de la misma edad que Sandra apareció dando grititos de felicidad y abrazó a Nassim que le correspondió y le dio un giro en el aire.
- ¡Nassim! ¡Infeliz, hasta que te dignas a venir!
- Ya lo sé, pero he estado ocupado...
- ¡Mentiroso! – la rubia le dio un beso en la mejilla y Sandra sintió una oleada de rabia que la hacía sentir como un mal tercio e indignada, se levantó.
- Con permiso, yo prefiero largarme de aquí... - Sandra estaba en la puerta cuando Imán fue a alcanzarla la tomó por un brazo y Sandra se zafó pero Nassim controló a Sandra.
- Cariño... contrólate...
- Fiera la mujer... pero ya me cayó bien...
- ¿Quién eres? – Sandra rumiaba furia por los poros. Nassim no podía controlar la risa.
- No te preocupes. ¡Bájale dos rayitas! Mi nombre es Imán. Soy hermana de Nassim. Mucho gusto, el placer es todo mío por lo que veo...
Sandra de pronto se sintió extraña y sonrió. Aquella muchacha no le tenía miedo en lo absoluto y, a decir verdad, era bastante simpática. Lo único en lo que se parecían Nassim y ella eran en el color de ojos.
- Sandra Casablanca...
- Lo sé... "la indomable". Cuando nos traen revistas de España, veo tus fotos en la sección del jet-set. Eres mucho más guapa en persona... aunque también tu hermano no está nada mal... No sabes cómo sufrí cuando supe que ya andaba de novio con Paloma Andújar... Eduardo Villalba es tan guapo...
Nassim puso los ojos en blanco y Sandra por primera vez en mucho tiempo empezó a sentir la necesidad de reírse. Primero curvó la boca, después ser mordió los labios y de pronto, estalló en carcajadas ante lo dicho por Imán. Nassim la miraba incrédulo. Jamás la había visto reír. Imán se contagió de las carcajadas de Sandra y las dos empezaron a reírse. Nassim estaba atónito. No podía creerlo. Y al mismo tiempo, Sandra nunca le pareció más bella que en aquel instante.
- Lo siento... - dijo Sandra aun riéndose. – Cómo se nota que no conoces a mi hermano... si vivieras un día al lado de él te darías cuenta lo aburrido que puede llegar a ser... además de sobreprotector... a mí me tiene harta...
- Pues en lo que se refiere a mí, me puede sobreproteger todo lo que quiera... Por dios, tengo todos los recortes de cuando asiste al Grand Prix de Mónaco... ¡Qué porte!
Sandra no pudo detener de nueva cuenta la ola de carcajadas. James se acercó a Nassim y también se quedó atónito. Ninguno de los dos había visto sonreír jamás a "la indomable". Parecía que Imán estaba ejerciendo una especie de magia con Sandra. James, entonces, sugirió.
- Miladies ¿puedo llevarles a la palapa una limonada?
- Ay sí, por favor... Sandra... ¿Puedo llamarte así, verdad? – preguntó Imán inocentemente. - ¿O me dejarías llamarte cuñada?
- Como quieras... - Sandra siguió riéndose mientras ella misma se preguntaba cuánto tiempo tenía que no se reía.
- Bien Imán, cuida de Sandra... tengo que arreglar unas cosas en el despacho y luego vengo a reunirme con ustedes... si gustas enséñale la isla y no la dejes sola... mira que ya quiso escaparse...
- No te preocupes, hermanito...
Nassim y James se alejaron y Sandra quiso recuperar su postura de arrogancia pero no podía. Había algo en Imán que le agradaba. Imán no era hipócrita. La sentía transparente como el cristal y eso lo apreciaba.
- No me puedo creer que yo me esté tomando una limonada con Sandra Casablanca ... ¡Eres prácticamente una celebridad!
- Nunca me interesó serlo... y si lo soy es por mis malos modales...
- Si supieras que yo siempre he querido ser como tú... - Imán aplaudió emocionada y Sandra la miró como si estuviese loca.
- No sabes lo que dices...
- ¡Es en serio! Me encanta que te avientas unas frases buenísimas para callar a todos y ser siempre súper segura de ti... Que no necesitas de nada ni de nadie... Recuerdo que creo que en una revista dijeron que le dijiste a un pretendiente tuyo que "el amor es sólo para los que creen en él y yo creo en cosas mejores"... Yo hubiera matado por ser tú...
- Imán... yo hablo por como tuve que crecer y adaptarme... si hubiese tenido un hermano como el tuyo que se ve por encimita que te adora y te pone toda la atención del mundo... Tal vez no pensaría como lo hago...
- No me digas... ¡No! ¡No me decepciones que mira que yo siempre he pensado que Eduardo Villalba es la perfección hecha hombre! – dijo Imán haciendo un puchero.
- Sobrevaloras demasiado a mi hermano... y no es perfecto. Tal vez tenga un físico muy agraciado y lo aprecio... Claro que lo quiero pero... - Sandra se detuvo. - ¡Oye! No debería estar hablando de esto. Apenas te conozco y heme aquí contándole mis secretos a la persona a la que menos debería decírselos: la hermana de Nassim Bakri...
- ¡Ay, vamos, cuñadita....!
- No me digas cuñada que no lo soy.... – aclaró Sandra secamente.
- ¿Entonces por qué estás aquí con Nassim?
- ¿Es que no lo sabes? – cuestionó la rubia.
- Me supongo que eres su novia en turno...
- Así es, Imán... - Nassim interrumpió la plática en el momento adecuado. Ambas rubias voltearon a verlo y Nassim traía unas bermudas de diseñador y lentes de sol. Sandra se ruborizó porque una cosa era verlo desnudo en la intimidad de la cama y otro era admirarlo y compartir la vista aunque fuera con su hermana. Imán sonrió.
- ¿Que estés vestido así significa lo que pienso?
- Así es. Ve y cámbiate. Vamos a jugar con las olas.
Imán gritó de gusto y subió a su recámara a cambiarse. Sandra vio a lo lejos que Jamil estaba poniéndole combustible a las motos acuáticas. Nassim se sentó en cuclillas al lado de Sandra y se quitó las gafas para verla directo a los ojos.
- Cariño... mi hermana no sabe lo que hay entre tú y yo. Y tú no vas a decirle nada. ¿Me entendiste? No quiero que se entere y después de lo que hiciste hoy, no quiero tener problemas contigo, al menos en dos días. ¿Vas a obedecerme?
- Sí. – Sandra bajó la mirada y se tocó la frente donde estaba el vendaje que Nassim le había puesto.
- Cariño... cuando pensé que te ibas a escapar me enloquecí... Perdóname... - Nassim tomó la mano blanca y se la besó. – Y otra cosa... Te ves hermosa cuando ríes... deberías hacerlo más seguido...
- Nunca he tenido razones para reírme...
- Entonces tengo otra razón más para retenerte...
- ¿Cuál?
- Que sonrías... debido a mí... - Nassim le dio un beso fugaz en los labios. – Ve a cambiarte. Subirás a mi moto acuática...
Nassim, Sandra e Imán pasaron la tarde en las motos acuáticas. Sandra no recordaba haber pasado una tarde tan divertida en mucho tiempo. Cuando bajaron, James los esperaba en la palapa con cocteles y langostas para cenar. Imán inmediatamente le dijo al inglés.
- ¡Vamos, James! ¡No me vas a dejar aquí hacer un mal tercio! Así que ve a cambiarte, te regresas en lo que pongo buena música y vas a ser mi pareja esta noche. Jamil será quien te reemplace...
- Pero milady Imán... - James se sonrojó.
- Hazle caso a mi hermana... - Nassim le pidió mientras sostenía por la cintura a Sandra que bebía un martini de manzana verde. – Te lo mereces, una noche libre después de lo que esta indomable te hizo pasar...
- Lo siento, James... - Sandra, ya más relajada y con el calor del alcohol en sus venas, le sonrió al inglés. – Vamos, únete...
James aceptó y Jamil tomó el cargo de barman. Imán comenzó a poner música a todo volumen mientras Anwar prendía fogatas en la playa.
- ¿Te sientes bien, cariño? – Nassim abrazó a Sandra que lucía espectacular en un bikini blanco de Versace. – No abuses de los martinis, recuerda tu golpe en la cabeza...
- Y recuerda que fue por tu culpa...
- Si no te hubieras empeñado en escaparte...
- Y si tú no fueras tan condenadamente atractivo... - Sandra volvió a su trago y Nassim se sonrojó. James volvió e Imán gritó de manera alocada.
- ¿A poco no, James, mi hermano se ve genial con Sandra Casablanca? Yo creo que ésta es la buena...
- No sé, milady...
- ¡Hoy no soy milady! ¡soy Imán y ella es simplemente Sandra! ¡Para mí, mi cuñada!
- ¡Imán! – Nassim y Sandra la reprendieron al mismo tiempo.
- Bueno, yo digo...
De pronto, empezó el acorde de la canción favorita de Sandra. Sandra, ya acalorada gritó como una adolescente ante el asombro de Imán, James y sobre todo Nassim.
- ¡Sí! ¡Sí, esa es mi canción, la amo! ¡Jamil, súbele al volumen! ¡Esa canción es mía!
Imán abrió los ojos desorbitadamente y comentó.
- Lo bueno es que yo soy la loca del grupo...
Sandra comenzó a bailar descaradamente, empezó a cantar y tomó a Nassim de la mano para pegarse a él. Imán hizo lo mismo y comenzó a bailar con James.
You and I go hard like each other like we're going at war
You and I go rough, we keep throwin' things and slammin' the door
You and I get so damn dysfunctional, we stopped keepin' score
You and I get sick, yeah I know that we can't do this no more
- ¿No crees que esta canción dice lo que estamos teniendo tu y yo Nassim? – dijo Sandra mientras se movía de manera sensual alrededor de él.
- En lo único que ahora me puedo concentrar es en ti, cariño... dijo Nassim mientras la seguía.
But baby there you again, there you again, making me love you
Yeah, I stopped using my head, using my head, led it all go
Got you stuck on my body, on my body like a tattoo
And now I'm feeling stupid, feeling stupid crawling back to you
- Tienes razón. cariño... creo que me quitaron las palabras de la boca...
- Te lo dije...
- ¡Hey, ustedes dos! Tienen público, no se olviden que nosotros estamos presentes... - Imán gritó pero ni Nassim ni Sandra le hicieron caso y siguieron bailando.
So I cross my heart and I hope to die that'll only stay with you one more night
And I know I said it a million times
But I'll only stay with you one more night
Imán corrió al lado de Sandra, la arrebató del abrazo sensual de Nassim y ambas rubias se pusieron a bailar de manera sexy. Nassim mentalmente, odió a su hermana hasta la médula por haber hecho eso y James se le acercó.
- Nassim... tu hermana y Sandra parecen llevarse muy bien...
- Sí pero en este momento quiero asesinar a Imán...
Sandra se acercó peligrosamente a Nassim, consciente del efecto que le producía al pelinegro. ¿Qué más daba? Ya se le había entregado y Nassim la había conducido a canales de placer que ella no había imaginado. Había ido a World Islands para hacer lo que se le hiciera la gana y en ese momento se le pegaba la gana seducir a Nassim Bakri. Y lo estaba logrando. Y que bien se sentía de hacerlo. Sensualmente se movió, agitó la cadera, lo tomó del cuello y le cantó al oído mientras se giraba a su alrededor.
- ¿Me vas a obedecer esta noche tú a mí, Nassim? – Sandra se pegó a él y Nassim soltó un gemido.
- Cariño... - susurró este apenas conteniéndose.
- ¿Me vas a obedecer sí o no?
Sandra se pegó a él y le dio tiernos besos en el cuello, subió a la oreja haciendo que Nassim maldijera y al último le dio un beso con un mordisco en los labios. Sandra terminó de cantar mientras bailaba sensualmente al lado de Imán quien levantaba los brazos con copa de martini en mano.
Sandra tomó una cereza, se la comió con sensualidad y se acercó a Nassim que la miraba totalmente anonadado.
- ¿Y bien? ¿Me vas a obedecer?
Nassim la tomó de la cintura y la besó con pasión, tanto que Imán puso los ojos en blanco y James y ella se fueron a pedirle un trago a Jamil conteniendo risitas.
- Sí, Sandra. Tú ganas. La indomable gana hoy. ¿Qué quieres que haga?