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*16 de diciembre de 1553*
Haley
Hoy se cumplen 10 semanas desde que dejé la que era mi casa para irme a vivir con Alexander y... No sabría decir si ha sido fácil o difícil. No sabría cuál es el mejor adjetivo para definir mi situación.
La relación con Alexander es fácil, especialmente cuando estamos solos. Despertarme y acostarme junto a él es más de lo que podría haber pedido hace unos meses. Es lo que deseé durante mucho tiempo.
Hay gente que piensa que cuando comienzas a vivir con alguien, creáis una nueva rutina juntos y os adaptáis a ella desaparece la "magia". En nuestro caso ha sucedido más bien todo lo contrario. No ha desaparecido, más bien se ha multiplicado porque podemos pasar mucho más tiempo juntos.
Ya no tenemos que pasar tanto tiempo echándonos de menos o lamentándonos de nuestra situación, ni tampoco soñar con el próximo encuentro. Ahora podemos disfrutar verdaderamente de nuestra relación.
Creo que el éxito se debe a que sé desde hace mucho tiempo que esto no era un enamoramiento pasajero. Tenía la certeza de que iba a durar si ambos queríamos que durase. Supongo que por esa razón proseguí con la relación secreta aún sabiendo el riesgo que estaba corriendo. Porque me merecía la pena.
Pero no todo es fácil, claro, y tiene que ver más con su faceta de rey. Ahora nuestra relación es pública, y eso significa que todo el mundo opina de ella. Y cuando digo todo el mundo es absolutamente todo el mundo, porque es increíble la cantidad de opiniones no solicitadas que recibimos, ya sea de manera directa o indirecta.
El sólo hecho de que estemos juntos indica que no nos importa la opinión de la gente, o no lo suficiente como para separarnos. Pero eso no significa que no sea molesto, especialmente porque los periódicos se dedican a hablar de nosotros constantemente. Los de Kalaryan suelen hacerlo con un tinte positivo, especialmente aquellos que lo toman como otra victoria de Alexander sobre Brendan.
En los otros reinos hay de todo, pero la opinión del público general sobre Alexander se ha suavizado gracias a la carta que envió Matt contando lo sucedido. Pero claro, todos los reyes instigan las críticas hacia él por resentimiento, exceptuando a Matt y al padre de Freya, el rey Mikkel.
Lo único positivo es que los Larssen no han reaccionado tan mal como yo pensaba, o al menos lo fingen cuando están delante de mí. También es cierto que ellos han tenido bastante tiempo para procesarlo, porque deben haberlo sospechado desde que Alexander me los presentó en aquella fiesta a la que asistí cuando estaba aquí por la academia.
Por otra parte, están muy ilusionados con la aparición de la espada de Alexander II y creen que significa algo muy importante para su apellido. ¿Un aumento de poder, quizás?¿Un salto de otro tipo?¿Una transformación? Supongo que no lo sabremos hasta dentro de un tiempo.
Alexander ha guardado la espada bajo llave para asegurarse de que nadie la toque sin su permiso, especialmente cuando están los niños. Los hijos de Bianca ya son lo bastante mayores como para entenderlo, porque tienen 17 y 14 años, pero no es el caso con sus primos segundos.
Su tío Albert es el primo más mayor de Thomas, Bianca y Shira, pues tiene 40 años. Tiene 4 hijos junto a su esposa Leia, 2 niños y 2 niñas que oscilan entre los 6 y los 12 años. Su hermana Nathalia tiene sólo un hijo que cuenta con la misma edad que Irya.
Por otra parte están los hijos del hermano más pequeño de Viktor, Adriel. Adeline, la mayor, tiene 2 hijas junto a su esposo Reece, que tienen 5 y 2 años. El mediano, Antoine, no está casado ni tiene hijos porque es bastante mujeriego, según me ha contado Alexander.
El pequeño es Thaddeo, que realmente le saca poco más de 2 años a Alexander. Es extraño que tengan tan poca diferencia de edad porque es primo hermano de Thomas, es decir, tío segundo de Alexander. Consecuencias de que Viktor tuviese a Thomas tan joven, supongo.
Thaddeo y su mujer, Camille, aún no tenían hijos cuando los conocí, pero ahora ella está embarazada del primero. He pasado bastante tiempo con ella y tenemos mucha afinidad, así que es el miembro de la familia con el que más disfruto estar.
El problema de los otros es que son demasiado mayores para mí, mientras que Camille tiene 23 años. Es la única que ha nacido en la década de los 30 y que no es menor de edad, al igual que yo.
La que más se me acerca por debajo es Meadow, la hija de Bianca. Estando con ella me he percatado de lo mucho que llega a cambiar tu mente, tu forma de pensar y tu madurez entre los 17 y los 21 años. Recuerdo perfectamente que era como ella cuando cumplí su edad, en octubre de 1549.
Creía que ya lo sabía todo, que ya era adulta y que no tenía sentido que aún me faltase un año para la mayoría de edad. Además, me peleé con los tíos porque no me permitieron hacer una locura que Emma y yo habíamos pensado. Un chico de clase nos había invitado a nosotras y a otras chicas del curso a una gran fiesta que daba su primo mayor en su finca a un par de días al oeste.
A nosotras nos pareció una gran idea, pero a mis tíos evidentemente no. Creían que el primo era demasiado mayor, pues tenía 25 años y se iba a traer a muchos amigos de su edad. Además, decían que la finca estaba demasiado lejos y que era extraño que nuestro compañero sólo hubiese invitado a chicas.
Me enfadé muchísimo con ellos, pero acabé comprendiendo que el primo le había pedido a nuestro compañero que invitase específicamente a chicas de nuestra edad para poder manipularlas más fácilmente y emborracharlas para que tuvieran relaciones con él y con sus amigos. No sé qué pasaría si alguna de ellas se negó, porque estando tan lejos de casa... Prefiero no pensarlo.
-Esta noche ha nevado más- Alexander entra en la habitación después de hacer sus rutinas de ejercicio mañaneras. -Voy a tener que ordenar que la despejen un poco de las entradas.
-Entonces hace aún más frío.
-No te preocupes, yo te caliento- Me dedica una sonrisa pícara.
-No podemos ser así- Me quejo.
-¿Así?
-Así de... lujuriosos.
Cuando me recuperé por completo de la paliza de Stephan comenzamos a tener sexo de nuevo, y no me enorgullezco de la frecuencia con la que sucede. A veces nos estamos besando y, no sé cómo, acaba derivando en algo más. Juro que muchas veces no tengo esa intención, pero mi cuerpo decide otra cosa.
-Lo veo complicado- Comenta. -Muy complicado.
-Yo creo que lo normal es hacerlo una vez a la semana.
-¿Quién te ha dicho eso? No será la puritana de la duquesa Shaffer.
La familia Shaffer se ocupa desde hace más de un siglo de preparar a las novias de los príncipes herederos o de los reyes para el papel que van a desempeñar. Además, una o varias mujeres de esa familia suelen entrar al servicio permanente de la reina cuando es coronada.
Alexander las puso a mi servicio cuando llegamos porque la familia siempre ha sido muy leal a la corona y no quería crear un conflicto donde no lo había.
-No ha sido ella, lo he pensado yo. De hecho, ella cree que no se deben tener relaciones antes del matrimonio.
Es cierto que la duquesa Matilde Shaffer es muy estricta con todo ese tema y está un poco obsesionada con la virtud, pero suelen acompañarla su hermana y su hija, que son más abiertas de mente.
-¿Y durante el matrimonio?- Cuestiona.
-Cuando se está intentando concebir, unas 3 veces al mes. Cuando no, con una es suficiente.
-Buena manera de revelar que el duque no la satisface y por eso no quiere hacerlo más veces.
-A ver, es una mujer de 45 años. Es normal que ya no le interese tanto.
-Yo seguiré haciéndote disfrutar cuando tengas esa edad.
-Pero puede que ya no me apetezca tanto. No creo que tu tía Shira o mi tía Melissa...- Me arrepiento de haber iniciado esa frase. -No creo que a las mujeres que se encuentran ya en la cuarentena les apetezca tanto.
-Prefiero no pensar en ello, pero tengo que decirte que te equivocas.
-¿Por qué?
-Escuché cómo Felix le decía a un amigo que él y mi tía estaban recuperando el tiempo perdido.
-A lo mejor se refería a otra cosa.
-Lamentablemente, no. Se refería a eso.
-Pues mis tíos no han perdido tiempo, así que...
-Pero los que están enamorados suelen hacerlo mucho.
-Ellos no.
-Acéptalo, Haley.
-Cállate.
-No pueden hacerlo menos que tus padres, y a ellos ya los pillaste.
-Vete a bañarte, que estás muy sudado- Cambio de tema.
-Ven conmigo.
-Sólo acepto porque aún no me he bañado, pero que sepas que no va a pasar nada más.
Nos quitamos la ropa y nos sumergimos en el agua de la gran bañera. Intento alcanzar la pastilla de jabón, pero Alexander se me adelanta.
-Yo te enjabono.
-Los dos sabemos cómo acaba eso.
-Sólo voy a frotar.
-Ya.
-Ven- Da una palmada en la superficie del agua. -Siéntate aquí, entre mis piernas.
Hago lo que me dice, dándole la espalda. Al principio todo fluye con normalidad, porque pasea el jabón con parsimonia a través de mi cuello y espalda. El problema viene cuando se traslada a la parte delantera. En concreto, a mis pechos.
-No necesitan tanta limpieza- Comento cuando no avanza, sintiendo perfectamente su erección en la parte baja de mi espalda.
-¿Ah, no?- Las masajea con las manos enjabonadas.
-No.
-Bueno- Desciende las manos. -Tienes razón.
Ahogo un gemido cuando sus dedos se cuelan en mi zona íntima, y elevo un poco las caderas. Comienza a moverlos con suavidad, sin presionar demasiado.
Respiro con fuerza, pero mis exhalaciones se transforman rápidamente en sonidos. Cierro los ojos para disfrutar aún más y coloco las manos en los muslos de Alexander, apretando un poco conforme la sensación se vuelve más placentera.
Deposita pequeños besos en mi cuello, y luego va descendiendo hacia mis hombros lentamente.
-Toda mía- Susurra.
-No- Lo provoco.
-¿Cómo que no?
-No me siento tuya.
Me pega a su pecho y me abre aún más las piernas para conseguir un mejor acceso.
-A nadie más le abres las piernas así. Con nadie más gimes así. No dejas que nadie más te toque así.
-Pero podría hacerlo.
-Jamás lo harás, porque nunca podrías desear a otro tanto como me deseas a mi desde la primera vez que me viste.
Bueno, no contradigo verdades.
-Tu desmesurado ego te miente- Continúo molestándolo.
Gimo más fuerte cuando aumenta el ritmo, sabiendo que le estoy dando el gusto. Pero en estos momentos eso me importa más bien poco. No quiero cohibirme ni contenerme cuando no hay motivos para ello.
Quiero que sus dedos sigan haciendo magia, pero hay otra cosa que deseo más en estos momentos.
Me levanto un poco, lo suficiente como para darme la vuelta y quedarme frente a él. Me agarra el trasero con las dos manos y me coloca justo encima de su pene, cuya punta roza la abertura de mi vagina.
Apoyo las manos en sus hombros y me dejo caer para que vaya entrando poco a poco, gimiendo en el proceso. Luego comienzo a moverme de arriba a abajo con lentitud y dificultad debido a la presión que causa.
-El ego me crece aún más cuando veo cómo disfrutas cabalgando mi polla- Comenta sonriendo cuando mis muestras de placer se vuelven más fuertes y frecuentes.
Trato de acrecentar la velocidad, pero no es algo que me resulte fácil hacer cuando estoy encima. Además, que estemos en la bañera tampoco ayuda con eso.
Continúo intentándolo durante un par de minutos más, pero mi esfuerzo es en vano. Alexander se da cuenta de lo que sucede y se levanta conmigo en brazos, cuidando de no resbalarse. Sale de la bañera y se posiciona encima de la alfombra de baño para asegurarse de que no nos caigamos.
Luego comienza a embestir mientras me sujeta en el aire, y yo me agarro a sus hombros y espalda con más fuerza, aunque sé que es imposible que me suelte. Completamente imposible.
Cierro los ojos de nuevo, pero entonces habla.
-Mírame- Ordena.
Niego con la cabeza para provocarlo aún más, aunque sé perfectamente que lo voy a acabar cumpliendo porque me excita mucho que le salga la vena dominante durante el sexo.
Embiste con mayor fuerza y profundidad, ocasionando que prácticamente grite. Menos mal que las paredes de las habitaciones de este palacio son bastante gordas, porque no quiero pensar en la vergüenza que sentiría si no fuese así, sabiendo que muchos me han oído.
-Abre los ojos- Ordena de nuevo.
Esta vez lo cumplo, encontrándome con su mirada oscurecida por el placer.
-Quiero que me mires mientras te corres.
El placer se concentra cada vez más y más, hasta que por fin alcanzo el clímax. Después de unos segundos el éxtasis se fragmenta en palpitaciones en toda la zona que consiguen que me tiemblen las piernas.
Mi vagina se estrecha sobre su pene con cada contracción, y unos segundos después siento la sustancia caliente dentro de mi. Debido a la posición en la que nos encontramos comienza a salir y a caer por mis muslos, así que Alexander nos mete de nuevo en la bañera para que nos limpiemos con el agua.
Esta vez nos bañamos de verdad, y luego volvemos a salir para vestirnos, pero llaman a la puerta mientras lo estamos haciendo.
-¿Sí?- Responde Alexander.
-¿Está la señorita Antilles con usted, Majestad?- Pregunta una de las doncellas del servicio.
-Estoy aquí- Respondo yo. -¿Qué sucede?
-Tiene una visita- Informa.
-¿De quién se trata?
-Es la señorita Christine Bengala.
La llegada de Chris no me sorprende, porque ya me dijo que vendría a Kalaryan en cuanto pudiese. Es decir, cuando consiguiera arreglar las cosas con sus padres con respecto al tema de Jack.
-Dile que estaré con ella en unos minutos.
-Vaya, parece que ha conseguido convencer a sus padres- Comenta Alexander cuando los pasos de la doncella se alejan. -Me sorprende, porque Jack me dijo que lo veía complicado.
Jack se quedó con ella para ayudarla y demostrarles a mis tíos que era un buen partido para su hija, porque sabe que ella no deseaba elegir a alguien oponiéndose por completo a sus padres. Si hay alguna posibilidad de que lo acepten, la tomará sin dudarlo.
La entiendo, porque a mi me habría gustado hacer lo mismo, pero sabía que iba a resultar imposible que mis padres aceptasen mi relación. Pero bueno, mis hermanos sí lo hacen, y eso es suficiente para mi.
Salimos de la habitación juntos y nos encontramos en el pasillo con Reuben, que quiere comentar unos asuntos con Alexander antes de la reunión con el consejo, así que me despido de él y me dirijo al salón de visitas en el que se encuentra Chris.
-Haley, por fin- Se levanta del sofá y camina hacia mi.
-Lo siento, es que me estaba vistiendo- Explico después de abrazarla. -¿Qué tal estás?¿Cómo ha ido todo?
-Bien... Más o menos.
-¿A qué te refieres?
-Mis padres han aceptado mi relación con Jack, gracias en parte al apoyo de Jason, pero quieren que las cosas se hagan a su manera para asegurarse de que no me deshonra.
-¿Y cómo se van a asegurar si estás aquí y ellos no?
-Porque me han obligado a traer a la insoportable de Joyce para que me vigile.
Joyce es prima de Chris y Jason por parte paterna. No la vi muchas veces cuando era niña, sólo cuando estuvo presente en algunos cumpleaños de sus primos, pero esas reducidas ocasiones me sirvieron para hacerme una idea sobre ella. Era la típica niña que se jactaba de obedecer siempre a los adultos y que se chivaba de los niños que no lo hacían. Siempre.
-Pero era así cuando era una niña. Ahora debe tener ya...
-22 años- Completa. -Pero sigue igual. Por eso la han escogido mis padres, porque saben que les contará todo.
-¿Y dónde está ahora?
-Allí- Señala a una chica que está regañando a una doncella.
-Lo siento por ti.
-No te preocupes, ya encontraré la manera de librarme de ella. Si hace falta le buscaré un novio para que la entretenga.
-No creo que vaya a dejarse entretener por nadie.
-La persona correcta hace maravillas, Haley- Me guiña un ojo.
-Y que lo digas.
-¿Cómo te va con Alexander?
-Bastante bien, diría yo- Enarco las cejas, recordando lo que sucedió antes.
-No le vas a dar una alegría a tu padre, entonces. Que por cierto, volvió al palacio y vive allí de nuevo.
-¿Y mi madre?
-También. Volvieron cuando las cosas se calmaron un poco, hará unas 3 semanas.
-¿A Matt no le importa que estén ahí? En especial papá.
-Creo que no, mientras tu padre acepte que las cosas ya no se hacen a su manera.
-No veo a papá aceptando eso sin más.
-Lo que sé es que ha estado presente en las reuniones del consejo y que han discutido varias veces, aunque no en público.
-¿Sabes cuál es el motivo?
-Principalmente por su decisión de apoyar a Alexander en el ámbito político, podríamos decir, pero también por permitir que te llevase con él a Kalaryan.
-Alexander no me llevó, yo me fui con él por voluntad propia.
-Ya sabes que tu padre no acepta esa versión. Cree que es imposible que un Antilles se enamore de un Larssen.
Suspiro con resignación, porque sé que su opinión no va a cambiar.
-Cree que ha dejado a su inocente hermana a merced del malvado Alexander, y mis padres piensan lo mismo- Continúa.
-Qué bien.
-Pero no te preocupes, tu hermano se impone. Está decidido a cambiar las cosas y hacer lo mejor para Velstand. Lo cual también significa que va a intentar conseguir unos buenos términos para el reino cuando lleguen las negociaciones.
-Es lo que haría un buen rey.
-También se debe a que no quiere que Alexander se convierta en el amo de Evorn por acumular mucho más poder que los demás gracias a la guerra. Nos lo dijo a todos en una comida.
-Pero Kalaryan es el reino más próspero de Evorn, y su ejército también es el más numeroso y fuerte. Tiene sentido que sea el que más poder tenga.
-Sí, pero no quiere que esa diferencia se vuelva abismal.
-Mmmm.
-Por cierto, cambiando de tema. Deberías ver el barrigón que tiene Emma ya.
-¿Sí?
-El bebé ya es muy grande. Tenía 35 semanas de embarazo cuando me fui.
-¿No se suponía que se iban a mudar a Jadine antes de que naciera?
-Han decidido quedarse en la casa de la madre de Emma durante los primeros meses para que les ayude, y luego ya se buscarán una para ellos. Por eso han decidido apurar más, pero creo que se iban a ir esta misma semana.
Espero que mi amiga no tenga la mala suerte de ponerse de parto en medio del viaje, porque eso iba a empeorar muchísimo el estrés que ya conlleva de por sí un parto. Me gustaría estar con ella en ese momento, pero sé que los partos pueden adelantarse o retrasarse bastante. Podría ir a verla y que ya hubiese parido, o tener que pasar semanas allí porque se retrasa mucho. Al fin y al cabo, nunca se sabe cuál es la fecha de concepción exacta del bebé.
-Iré a verla cuando viajemos para las negociaciones- Decido.
-¿Ya se han convocado oficialmente?
-Aún no, pero Alexander va a mandar las cartas en breves. La idea es convocar la primera reunión para el próximo mes, aunque aún no se ha decidido la fecha. Lo que sí va a proponer es que sea en Velstand o en Savyrgo, así que estaré más cerca de Emma y podré ir a verla.
-Bien, entonces. ¿Se sabe algo de Brendan?
-No hemos tenido noticia alguna de él.
Y ambos sabemos que eso no es bueno. Que no sepamos nada de él no significa que no esté haciendo nada. Sólo significa que quiere mantener ocultos sus planes hasta que llegue el momento adecuado.
-No te preocupes por él. Alexander te protege- Intenta tranquilizarme. -Con nadie estarías más segura.
-Sí, pero Brendan no es un cualquiera, Chris. Nunca se le debe de subestimar, y mucho menos estando resentido. Quiere vengarse.
-Que quiera vengarse no significa que lo vaya a conseguir. Si nuestras negociaciones llegan a buen puerto lo tendrá mucho más difícil.
-Tú misma lo has dicho: Si llegan a buen puerto. Algo que no está nada garantizado.
-Bueno, pero...
-¡Haley!- La voz de David la interrumpe.
-¿David?¿Qué haces aquí?- Mi prima abre los ojos como platos cuando menciono su nombre.
-Me dijeron que Alexander quería verme para hablar de lo que os propuse hace meses- Llega hasta nosotras, seguido de cerca por un par de guardias.
Así que mi novio ya se está haciendo un plan. Eso sosiega un poco mis frenéticos pensamientos, pero no logra acallarlos.
Ahora mismo estamos en un período de calma, pero sé que esa calma es falsa, temporal. Es exactamente igual que esos pequeños remansos de paz que se producen antes de algunas tormentas.
No llueve ni hace viento, pero ves las nubes negras en el horizonte acercándose poco a poco. Así es como me siento ahora. Esperando una tormenta que llegará con total seguridad.