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Haley
Alexander y yo nos hemos convertido en el centro de atención, como era de esperar. Sé que es algo a lo que debo acostumbrarme, porque nunca más voy a poder pasar desapercibida. Esta certeza me asusta, porque nunca me he sentido cómoda bajo la mirada de todos.
Cuando vivía con mis padres se debía a que pensaba que no era lo suficientemente buena en muchos aspectos y que todos se iban a dar cuenta de eso. Supongo que ellos tenían la culpa de que me sintiera así, porque eran muchas más las veces que me criticaban que las que me felicitaban. Yo pensaba que eso era normal, porque debían asegurarse de que diera la talla como princesa.
Desde que comencé a vivir con los tíos me esforcé por no llamar la atención, porque tenía miedo de que pudiesen descubrir mi verdadera identidad. Apenas participaba en las clases y no hablaba con mucha gente, hasta el punto de que sólo hice una amiga real, que fue Emma.
Eso no quiere decir que no pasé tiempo con otros compañeros o compañeras de clase. Lo hacía, pero nunca desarrollé una cercanía real con ninguno, porque me daba miedo que hubiese demasiada gente en mi vida.
Las caras conocidas me tranquilizan. Están mis tíos, Chris, Shira, Felix y los amigos de Alexander. Los Larssen parecen al completo, porque esta vez han venido con los niños, entre los que se ha integrado Irya. No puedo decir que me sorprenda, porque esa niña no tiene problemas para conversar con nadie.
Está también la duquesa Shaffer con su familia, al igual que Alannah Dickerson con la suya. Su presencia no me extraña en absoluto. Siempre va a ser invitada a este tipo de fiestas porque su padre pertenece al consejo de Alexander, su apellido es importante y su madre es amiga de Bianca Larssen. Está claro que ahora no se atreverá a meterse conmigo como cuando estábamos en la academia, pero sigue siendo molesta.
-Majestad, Alteza- Un hombre bajito y rechoncho se nos atraviesa, seguido de otro alto y flaco. Una combinación interesante. -Soy Rogelio Bernard, director de Actualidad Kalaryense, el mejor periódico de este reino- Supongo que me lo explica a mi. -Y él es Moses Vang, el administrador de la sucursal de Stratos.
-Encantada- Respondo con cortesía.
-¿Qué se les ofrece?- Pregunta Alexander. -Aunque creo que ya me hago una idea.
-Pues probablemente sea acertada, Majestad. Nos gustaría hacerles una petición- Mira al señor Vang, que asiente.
-¿De qué se trata?
-Sería un honor que nos concedieran su primera entrevista conjunta- Desvela el señor Vang.
-Así es- Confirma el director. -Su relación ha causado un gran impacto en el mundo, pero también ha despertado una gran curiosidad.
-Es comprensible, supongo- Dice Alexander.
-Entonces... ¿Nos la concederán?
No nos da tiempo a responder, porque de la nada aparecen otros dos hombres con prisa.
-No se la concedan- Pide uno de ellos. -Nosotros somos la mejor opción.
-¿Qué...?- Comienzo a preguntar.
-Mi nombre es Denzel Krueger y soy el director del verdadero mejor periódico de este reino, El Diario de Kalaryan. El hombre que me acompaña es mi mano derecha, Matias Buchanan.
-Bueno, encantada también.
-Nosotros estamos mejor preparados para realizar esa entrevista y escribir el posterior artículo- Asegura. -Conseguiremos que la opinión pública sea inmejorable.
-Nosotros podemos conseguir eso en todo Evorn- Se jacta el director Bernard. -Los críticos serán casi inexistentes en un plazo de 4 meses.
-Nosotros lo conseguiremos en 2- Afirma Matias Buchanan.
-Pero...
-Silencio- Alexander frena la réplica de Moses Vang. -Este no es el momento ni el lugar para discutir esto. La princesa y yo nos reuniremos con ustedes dentro de unos días para que nos expliquen mejor sus planes y luego decidiremos qué periódico será el elegido.
Todos asienten y se marchan después de inclinar ligeramente la cabeza en señal de respeto hacia su rey.
-Son los dos periódicos más grandes de Kalaryan- Explica. -Por ende, son competidores directos desde hace mucho.
-Ah, entiendo. ¿No podemos hacer dos entrevistas?
-No es lo más recomendable. Saldrían similares, porque los dos quieren agradarnos, y sólo demostraremos que no somos capaces de elegir al mejor. Además, esta no va a ser la única entrevista que daremos. El que no obtenga esta luchará aún más por conseguir la siguiente.
-Ya, tienes razón. Lo siento.
-No te disculpes, estás aprendiendo porque nadie te ha enseñado. No es tu culpa.
Caminamos hasta el lugar en el que se encuentran los conocidos, pero antes nos vemos obligados a saludar a un montón de nobles. No me extraña, porque es lo que tenía que hacer Matt, y seguramente también es lo que tendrá que hacer Ry en Nanterre, la capital de Zemere.
Alannah Dickerson se muestra muy amable conmigo, elogiando el collar y dedicándome varias sonrisas falsas. Es impresionante lo que consiguen el interés y la conveniencia. Ella y su familia han descartado la posibilidad de que Alexander se fije en ella, así que su nuevo plan es acercarse a mi.
-Ya era hora- Dice Felix después de que saludemos a toda la familia de Alexander. -¿Qué estabais haciendo?
-Creo que es mejor no preguntar- Comenta Vince, y el resto de amigos de Alexander se ríen en respuesta.
-Pues no estábamos haciendo eso- Lo dejo claro. -Simplemente se nos olvidó mirar la hora.
-Porque estabais muy ocupados- Dice Jack.
-No.
-Si estáis insinuando lo que creo que estáis insinuando, permitidme deciros que os equivocáis- La duquesa Matilde se acerca. -El rey y la princesa quieren dar ejemplo a su pueblo, así que están esperando al matrimonio.
Se escuchan varias risas entre los hermanos de Viktor, sus hijos y los amigos de Alexander. También lo hacen Felix, Shira, Bianca y su marido. Creo que los únicos que no se ríen son mis tíos.
-No entiendo la razón de esas risas- La duquesa Shaffer se cruza de brazos.
-Ningún Larssen espera al matrimonio- Replica Adriel, el hermano más joven de Viktor.
-¿Cómo lo sabes? No estás en la mente de todos. Además, son un Larssen y una Antilles.
-Los Antilles tampoco esperan- Dice Albert, su sobrino.
-A lo mejor las mujeres sí. Además, yo confío en la palabra de la princesa.
-Haces bien, porque no te ha mentido. La princesa y yo hemos decidido dejarnos guiar por la moralidad- Proclama Alexander sin ningún tipo de vergüenza.
La mayoría vuelven a reírse y la duquesa niega con la cabeza, seguramente pensando que son unos pervertidos. Por eso mismo le mentí, para ahorrarme juicios y presiones para que deje de mantener relaciones con Alexander. Ahora me deja tranquila con ese tema, porque no tiene manera de enterarse de que sí lo estamos haciendo.
-Qué collar más bonito- Camille se me acerca.
-Sí, estaba pensando lo mismo- Dice la tía Mel, que parece aliviada por el cambio de tema.
-Es un regalo de Alexander- Revelo, mirándolo.
-Ha debido de costarte una fortuna- Comenta Adeline, la hija mayor de Adriel, estudiando la joya.
-No creo que el dinero sea un problema para él, hermana- Replica Antoine.
-Yo quiero uno así- Interviene Meadow, observándolo con los ojos brillantes.
-Pues ya te lo regalará tu futuro novio- Le dice su madre.
-Pero yo lo quiero ya y ahora no me permitís tener novio.
-Porque tienes 17 años, no necesitas tener novio. A esa edad sólo puede traer desgracias.
-No me voy a quedar embarazada con 17 años- La prima de Alexander rueda los ojos.
-Mi madre, tu abuela, tenía 17 cuando se quedó embarazada por primera vez- Le recuerda.
Supongo que por eso Bianca tardó bastante tiempo en tener a sus hijos, porque sabía lo que se sentía al ser criada por unos padres tan jóvenes. Tener a tu primer bebé con 30 años es notablemente raro para cualquier mujer que provenga de una familia mínimamente adinerada, y mucho más para las de la realeza.
Por eso sé que los Valencourt están maquinando para que la relación de Sophia y Maxim prospere. Ella cumplió 25 años este mes, edad en la que comienzan las críticas hacia las princesas no casadas. No me cabe duda de que contraerá nupcias este año que viene.
-¿A qué edad tuviste a tu primer novio, Haley?- Meadow trata de probar su punto.
-Creo que David encaja en esa categoría, así que a los 19. Pero eran 19 largos, no recién cumplidos.
-¿En serio?- Abre los ojos como platos.
-Cuando tengas esa edad podrás hacer lo que quieras- Le dice su padre.
-¿Cómo es posible que no tuvieses uno antes? Es decir... No me creo que no tuvieses oportunidades.
-Supongo que no estaba abierta a ello- Reconozco.
No puedes empezar una relación ocultando algo tan importante, porque se supone que tenéis que construir un futuro juntos. Un futuro que probablemente ni siquiera existía, porque mi familia no iba a aceptar a cualquiera de los chicos de mi entorno en Jadine. También por eso ni siquiera me lo planteé.
-¿Tiene algún significado?- Pregunta Chris, acercándose junto a Cassie, mientras Alexander se va a comentar algo con sus amigos. -El collar, me refiero. Es que me resulta parecido al otro que tienes, el que te pusiste en el duelo.
-¿Tienes otro así?- La sorpresa de Meadow es palpable.
-Sí, uno de oro y esmeraldas que me regaló en mi cumpleaños del año pasado. Ese simbolizaba el color de mis ojos y este el color de los suyos. Él quería que tuviese los dos.
-Ay, qué bonito- Shira sonríe. -Qué romántico se ha vuelto mi Alexander.
-Ya podrías regalarme tú algo así- Se queja Nathalia, la hija de Damien, mirando mal a su marido.
-Ese tipo de cosas se hacen cuando eres joven y estás intentando conquistar a la mujer- Se excusa este.
-¿Me estás llamando vieja? Tengo 36 años.
-Pues si tú eres vieja, imagina lo que soy yo con 47- Se queja Bianca.
-Vieja soy yo, que tengo 64- Dice la esposa de Damien.
-Pero estás espléndida para tu edad, madre- La halaga Nathalia.
Cassie, Camille, Chris y yo nos alejamos un poco de esa conversación, porque comienzan a quejarse del paso del tiempo y de sus efectos. La tía Mel también se incluye, cosa que no entiendo, porque ella no aparenta los 40 años que tiene.
Sin embargo, de las mujeres que he conocido, creo que la que mejor se conserva es mi madre. La única razón por la que crees que tiene 47 años es por la edad de su hijo mayor. Si no, pensarían que les está gastando una broma.
-Me molesta mucho que las mujeres tengamos que tener tanto miedo al envejecimiento- Comenta Cassie. -Como si fuese un pecado pasar por un proceso tan natural.
-Mi familia siempre decía que hay un muro invisible establecido para las mujeres a los 30 años- Revela Camille. -Que perdíamos una gran cantidad de atractivo a partir de esa edad.
-Yo estoy investigando sobre ese tema para escribir un artículo sobre ello- Afirma Cassie. -Y estoy llegando a la conclusión de que las mujeres de 30 años no se ven envejecidas, como nos quieren hacer creer. Simplemente tienen un rostro maduro. Ya no parecen inocentes, y eso les disgusta a muchos porque son unos pervertidos que se sienten atraídos por la inocencia.
-Eso es demasiado cierto- Intervengo. -Porque he perdido la cuenta de la cantidad de hombres que me miran de esa manera cuando podrían ser mis padres, o incluso mis abuelos.
-Sí, a mi también me pasa mucho- Concuerda ella. -Me pasa ahora en el trabajo, me pasaba en la universidad, pero también me pasaba cuando era menor.
A veces me pregunto cuántos hombres estarían con mujeres mucho más jóvenes que ellos si estuviese bien visto. O peor, cuántos estarían con chicas menores de edad. Creo que prefiero no saberlo.
-Creo que es la experiencia femenina universal- Chris suspira. -Por desgracia.
-Aparte de ser tratadas como seres inferiores- Dice Cassie. -Yo tuve la suerte de tener a un padre que nos enseñó a mi y a mis hermanas lo que merecíamos, pero sé que no es así para la mayoría.
Pues sí, ella ha tenido mucha suerte, porque muchos hombres no están demasiado felices cuando tienen una hija. Algunos lo llevan mejor que otros, es cierto, pero siempre se va a notar que preferían un varón.
Mi padre es así, el de Chris también, y estoy segura de que el de Camille también. No me ha hablado de ese tema, pero siento que es así debido al marido que ha escogido. Thaddeo no es un mal marido en el sentido estricto de la expresión, pero tengo la sensación de que hace lo mínimo. Apenas se esfuerza, por lo que ella me cuenta, y eso que ni siquiera llevan un año casados.
No se habría casado con él si hubiese tenido un padre como el de Cassie o como Will, porque con ellos aprendes desde muy pequeña que mereces mucho más que el mínimo. Por eso sé que Irya tendrá estándares muy altos cuando sea mayor.
-Ya vienen- Comenta Camille, mirando hacia un punto a mi espalda.
Me doy la vuelta para averiguar de qué se trata, descubriendo que Irya viene hacia nosotras, seguida por los cuatro hijos de Albert y el único hijo de Nathalia.
-¿Por qué no vienes a saludarme, Haley? Muy mal- Me reprende mi hermanita cuando llega.
-Ahora iba para allá.
-¿Ese collar te lo ha regalado Alexander?- Indaga.
-Así es, me lo regaló hace un par de semanas.
-¿Veis?- Se dirige a los otros niños. -Alexander ama mucho a mi hermana.
-Bueno, el amor no se mide por el dinero que uno se gaste- Replico.
-Mis padres dicen que sí está enamorado de ti, porque si no no habría ido a rescatarte cuando te secuestró el príncipe Brendan- Dice Janet, la segunda hija de Albert.
-No mencionamos fuera las cosas que se hablan en casa, Janet- La reprende su hermano mayor, Edgar.
-Se me ha escapado.
-Eres un pesado- Se queja el tercero, Jerome.
-Vuelve a repetir eso y se lo contaré a papá.
-Pesado, pesado, pesado.
-Venga, no os peleéis- Trato de tranquilizarlos.
-Pesado, pesado- La pequeña Taryn, de 6 años, copia a su hermano.
-¿Ves lo que tengo que soportar?- Irya suspira.
-Perdona, pero estar con nosotros es un honor- Afirma Nigel, el hijo de Nathalia, que tiene la misma edad que mi hermana. -Estar con un Larssen siempre es un honor.
-Tú no llevas el apellido Larssen, porque es tu madre la que lo es- Replica ella.
-Pero lo soy igual que ellos- Señala a sus primos.
-Pero te apellidas como tu padre.
-A mucha honra, porque mi padre pertenece a la familia Werner, una de las más poderosas de Kalaryan.
-Guao, estoy deslumbrada.
-Pues deberías estarlo.
-No me deslumbra nada desde que me senté en el trono- Presume. -Apuesto a que vosotros no lo habéis hecho.
Los cinco abren la boca con sorpresa, demostrando que efectivamente no lo han hecho.
-¿Alexander te ha dejado sentarte?- Cuestiona Edgar.
-No me lo creo- Niega Jerome.
-Pues creetelo, porque es verdad. Hace 3 días me senté en él.
-Pues yo también quiero sentarme- Dice Janet. -Y quiero un collar como el de la princesa Haley.
-Yo le pediré que me regale una joya por mi cumple- Afirma Irya. -Y me la regalará, porque le caigo muy bien.
-Pero no eres familia suya- Habla ella. -Yo tengo prioridad.
-Soy la hermana de la chica que ama, y eso vale mucho más.
-Pero no eres su hermana- Contraataca Nigel. -No realmente.
-Sí lo soy. ¿A que sí, Haley?
-Sí, sí lo eres.
-Pero no sois hijas naturales de los mismos padres- Dice Edgar. -Lo cual significa que sois primas, no hermanas.
-A veces la cantidad de sangre que compartas no lo es todo- Explico. -Con Matt y Ry comparto mucha más, porque tenemos los mismos padres, pero no siento que ellos sean más hermanos que Irya. Y eso se debe a que los papás de Irya, mis tíos, me cuidaron desde los 9 años como si fuesen mis padres.
-Pero no se puede cambiar de padres- Replica Nigel.
-Eso es cierto. Los padres que te engendran son los que son, pero eso no significa que no puedas llegar a considerar a otros como figuras paternas.
-¿Por qué?- Pregunta Janet.
-Porque no todos los padres son buenos padres. Los hijos somos los que decidimos si han desempeñado bien su papel o no.
-Oh.
-Pero bueno, es un asunto complejo.
-Papá y mamá son malos padres- Interviene Taryn.
-No digas tonterías- La reprende Edgar.
-Me castigan.
-Cuando te portas mal.
-No me porto mal.
-Sí lo haces. Eres demasiado traviesa.
El comportamiento de este niño me extraña un poco, porque está demasiado pendiente de lo que hacen y dicen sus hermanos menores. Supongo que es normal hasta cierto punto cuando eres el hermano mayor, pero también me da la sensación de que cree que tiene que corregirlos y educarlos también. Y eso no es tan normal para un niño de 12 años.
Miro a sus padres, que conversan con otros familiares y algunos conocidos nobles sin preocuparse realmente por lo que están haciendo sus hijos. Es como si supieran que Edgar lo tiene todo controlado, como siempre.
No lo sé con seguridad porque aún no soy madre, pero creo que no le quitaría la vista de encima a mis hijos durante mucho tiempo salvo que sepa que están siendo cuidados por un adulto de confianza. Mis tíos miran a Irya con frecuencia, y eso que ella sólo es una. No entiendo cómo puedes tener cuatro niños y no vigilarlos un poco.
-¿Dónde están vuestras primitas?- Les pregunto, refiriéndome a las dos hijas de Adeline.
-Las dejaron en su casa porque se van a ir a dormir pronto- Es Nigel el que responde.
-Claro, porque ellas aún son pequeñas y no se van a quedar hasta tan tarde.
-Y tú también deberías irte a la cama pronto, Taryn- Le dice Edgar a su hermana más pequeña. -Que sólo tienes 6 años.
-No quiero irme a la cama- Se niega.
-Ahora no, pero ya tendrás sueño y te quejarás. Sólo eres un año mayor que la prima Lacey y ella se va a ir pronto.
-Me voy a quedar hasta las 12 porque quiero ver venir el nuevo año.
-A mi no me dejaban a tu edad.
-Porque te portabas mal.
-No, eres tú la que se porta mal.
-No me porto mal, tonto.
-¡Que no me llames tonto!
-A ver- Interviene Camille antes de que comiencen a pelearse. -¿Quieres venir a comer unos aperitivos conmigo, Taryn? Te dejaré coger lo que quieras.
-¡Vale!- Acepta enseguida la niña.
-No tiene permitido comer de todo...- Comienza a replicar Edgar.
-No te preocupes por ella ahora- Lo interrumpo. -Está en buenas manos.
-Pero...
-¿Por qué no vas a hablar con Zack?- Señalo el lugar en el que se encuentra el hijo de Bianca, discutiendo sobre algo con su hermana. Es tan sólo un par de años mayor que Edgar, así que supongo que tendrán cosas de las que hablar.
-¿Le vas a dar un beso a Alexander cuando sean las 12?- Pregunta Janet cuando su hermano mayor se marcha.
-Claro que se lo va a dar, con lengua y todo- Suelta Irya.
-¡Irya!- La reprendo.
-Y Chris se lo va a dar con Jack. Y tú...- Mira a Cassie. -¿Cómo te llamas?
-Cassandra, Cassie.
-¿Y tienes novio?
-Marido- Corrige. -Es ese de ahí- Señala a Vince, que se ríe de algo con los otros cuatro.
-Buena elección. Aunque él ha salido ganando, porque tú eres muy guapa y tienes el cabello de un color muy bonito.
-Ay, muchas gracias- Ella sonríe. -Es color cobrizo.
-Pues es muy bonito ese color.
-Las tres sois unas damas notablemente bellas- Nos halaga Nigel. -Los hombres a los que habéis decidido otorgar vuestro corazón tienen mucha suerte.
-Lo que has dicho es de pringado- Lo critica Jerome. -Mejor me voy con Zack y Edgar- Acto seguido, se marcha corriendo.
-Disculpad la poca educación de mi primo- Nigel suspira.
-No pasa nada, tranquilo.
Continuamos charlando hasta que nos llaman para cenar, porque ya están empezando a servir el primer plato. Me siento en la zona en la que me encuentro más cómoda, es decir, con las chicas, Alexander y sus amigos, mis tíos, Shira y Felix.
Los niños cenan en una mesa que han habilitado para ellos, porque el menú de hoy es bastante elaborado. Hay ensalada de salmón ahumado, queso de cabra y arándanos como primer plato, y hay distribuidos varios entrantes que incluyen setas, langostinos, mejillones y almejas. Es decir, un montón de marisco.
Como plato principal podemos elegir entre solomillo de cerdo con salsa de uvas o rape con salsa de almendras. Yo no tengo preferencias entre carne y pescado, salvo cuando se trata de algunos en concreto, así que escojo al azar y me toca el rape. Termina siendo una buena decisión, porque Alexander y sus amigos arrasan con el solomillo.
De postre tenemos varios tipos de tartas y yo escojo la de limón, que es mi favorita, aunque también pruebo un poco de la de chocolate. Luego tomamos un sorbete de naranja que tiene una pequeña cantidad de whisky, aunque algunos se sirven un poco más. A mi me vale con esa cantidad, porque no me agrada el sabor de esa bebida alcohólica.
-¡Que hable, que hable, que hable!- Unos pocos comienzan a alentar a Alexander, y poco a poco se van uniendo el resto. -¡¡¡QUE HABLE, QUE HABLE, QUE HABLE!!!
Mi novio se levanta y se hace el silencio en todo el gran salón. Pasea la vista sobre todos los presentes antes de comenzar a hablar, finalizando en aquellos que nos encontramos más cerca de él. Especialmente en mi.
-Buenas noches, damas y caballeros- Comienza. -Dentro de una hora finalizaremos un año que ha sido... bastante interesante, podríamos decir. El estado de Kalaryan ha mejorado en todos los aspectos, eso es indudable, pero aún queda mucho por hacer. Reformas agrarias, comerciales, fiscales, administrativas, burocráticas, judiciales, urbanísticas, políticas e, incluso, militares- Hace una pausa corta. -Algunos pensaréis que no son necesarias tantas reformas, que sólo hay que terminar de solucionar los problemas que dejó mi antecesor. ¿Me equivoco?- Mira especialmente hacia ciertos sectores. -No, no me equivoco. Sí, podría solucionar los problemas y conformarme con el resultado, pero... ¿Por qué conformarse?¿Por qué quedarse estancados?¿Por qué mantenerse cuando tenemos un gran margen de progreso? Kalaryan es un gran reino a día de hoy, el más potente de Evorn, pero siempre puede ser mejor.
Vuelve a hacer una pausa, suspirando.
-No sólo debemos mejorar porque tenemos un gran potencial. Debemos hacerlo también por la amenaza que se cierne sobre nosotros, la cual, como todos ya sabéis, proviene de Taësia. La cuádruple alianza está conspirando en estos momentos contra nosotros, siendo el artífice principal Brendan Stotzer, príncipe regente de Cussinten. No os dejéis engañar por su silencio, porque Brendan es una serpiente, y las serpientes se mueven con sigilo. Esperan el momento perfecto para atacar, y eso es exactamente lo que está haciendo él. Ya intentó poner a todos los monarcas de Evorn contra nosotros, pero su plan no surtió efecto. Podríamos haber buscado una solución por nuestra cuenta, pero ese fracaso tan rápido se lo debemos a una persona- Me mira directamente. -Sé que algunos tenéis dudas sobre nuestra relación, porque es algo que no ha sucedido jamás. Os preguntáis cómo avanzará esto de cara al futuro y lo que eso supone para Kalaryan, pero también para Evorn. Bueno, yo os responderé. Es algo bueno, porque nos va a permitir hacer algo que parecía impensable cuando Thomas murió: Negociar para resolver las rencillas entre los Antilles y los Larssen.
Junta las manos y vuelve a pasear la vista sobre todos los presentes.
-Van a cambiar muchas cosas en el año 1554. Los cambios asustan, pero no tienen por qué ser negativos. A veces eran necesarios y nos preguntamos por qué tardaron tanto tiempo en suceder. No podemos anclarnos en el pasado, porque las circunstancias han cambiado y ha llegado el momento de crear un nuevo futuro. Para nosotros, pero también para nuestros hijos y nietos. Todos los reinos de Evorn deben caminar juntos hacia ese futuro, pero eso no significa que me vaya a desvivir por esa posible alianza. Mi prioridad siempre será Kalaryan, pase lo que pase. Si llega a ser necesario, lo defenderé en solitario hasta que exhale mi último aliento. Os lo prometo, y los que me conocen bien saben que nunca he faltado a una promesa.- Nos mira y asentimos. -Pero he aquí la cuestión: No quiero hacerlo sólo, ni tampoco puedo. Tengo grandes planes, pero necesito la ayuda del ejército y de los honorables nobles de este reino. Los beneficios serán inmensos para todos si mis objetivos se cumplen, pero no lo lograré sin vosotros. Vosotros sois la piedra angular del gran futuro que nos espera, pero no os obligaré a participar, porque no soy un tirano como mi padre. La decisión es vuestra, pero tened presente que sólo uno de los caminos lleva a la gloria.
Finaliza y los aplausos estallan, prolongándose durante bastante tiempo. No me extraña, porque creo que la admiración y la sorpresa son reales en este caso. Alexander tiene una labia impresionante, capaz de convencer a cualquiera de su postura, pero también ha sido muy inteligente.
Conociéndolo, estoy segura de que parte de sus reformas tienen el objetivo de quitarle poder a las oligarquías, pero con este discurso les incluye en sus planes, les hace sentir importantes y les ofrece beneficios futuros para que no crean que va a actuar en contra de ellos. Para reducir la oposición y las posibles insurgencias que traigan sus reformas.
La cena termina oficialmente y muchos se acercan para comentar con él cosas sobre sus planes, así que me quedo conversando con las chicas hasta que llega la medianoche. Por un momento creo que no lo van a dejar en paz antes de las 12, pero viene hacia mí cuando quedan apenas un par de minutos.
-Gran discurso- Lo felicito.
-Es que soy muy bueno para los discursos- Presume. -Pero creo firmemente en todo lo que dije.
-Lo sé.
Me atrae hacia él cuando el momento se acerca. No hablamos durante el tiempo que resta, sólo nos mantenemos en esa posición hasta que por fin el reloj da las doce.
-Feliz Año Nuevo, cariño- No me da tiempo a responder, porque acto seguido me besa, ignorando todo lo que se encuentra a nuestro alrededor.
Mediante ese beso sellamos una promesa silenciosa. Muchas cosas van a cambiar a partir de ahora, pero nosotros no. Nosotros nos mantendremos juntos.