El Destino Nos Entrelaza
img img El Destino Nos Entrelaza img Capítulo 2 Desvergonzada
2
img
  /  8
img

Capítulo 2 Desvergonzada

Tan pronto como Cassie salió del baño, vio entrar a esas dos personas.

Alice estaba sosteniendo la mano de Adam con valentía mientras la miraba desafiante.

Ese día, Adam había ido con intenciones de romper la relación. Al fin y al cabo, Cassie le dedicaba demasiadas horas a la escritura y no tenía mucho tiempo para estar con él. Sus cuidados eran menos frecuentes comparados con los de su amante.

Además de eso, el afán que tuvo al principio por conquistarla, se debía en gran parte a una apuesta hecha con su compañero de cuarto, quería ganarle.

Después de todo, ¿a quién no le gustaría tener a la chica más bonita de la escuela?

Adam había rechazado la invitación a último momento porque Alice también quería asistir. Se negó a acompañar a Cassie para dejarle la oportunidad a ella. Y decidió venir por su cuenta.

Cuando Adam traspasó la puerta y vio esa escena, una gran ira se apoderó de él.

En ese momento, Cassie sólo tenía puesta la bata de baño del hotel. Los densos chupones que tenía en el cuello y en la clavícula estaban expuestos al aire, dando cuenta de todo lo sucedido.

La miró incrédulo y observó a su alrededor. El vestido y la ropa interior que ella había usado en la fiesta seguían tirados en el piso.

En un ataque de rabia, no pudo evitar que su palma cayera sobre el rostro de Cassie.

"¡Desvergonzada!", pronunció fríamente disgustado.

El impacto no hizo más que enviarla directamente al suelo.

Aquel doloroso golpe le dejó marcadas sus cinco huellas dactilares.

Alice se mostraba triunfante mientras fruncía el ceño y se apresuraba a decir: "Cassie, ¿estás bien?".

Fingió haberse enojado, se dirigió a él y le preguntó: "¿Qué haces, Adam? ¿Por qué la golpeaste?".

Cassie estaba consternada por la repentina bofetada que recibió de él. Las lágrimas de la que siempre había sido muy mimada por todos se deslizaron por su rostro hasta acabar sobre la alfombra.

'¡¿Me golpeó?!... ¿Cómo pudo atreverse?', se preguntaba.

Cassie seguía escéptica por lo sucedido cuando el nombre de Adam empezó a zumbar en su cabeza.

'¡¿Le dijo Adam?! ¡Nunca lo llamó por su nombre! ¿Desde cuándo se volvieron tan íntimos?'.

Aturdida, lo observó asombrada, pero luego de un rato pudo comprenderlo mejor.

Adam la miró, se aclaró la garganta y le dijo directamente:

"Me sentía culpable por romper contigo hoy, pero te acostaste con otro hombre a mis espaldas, así que estamos a mano. Escucha con atención: Hemos terminado. Ahora estoy con Alice".

No había ninguna pizca de culpa en sus palabras. Según él, se lo merecía.

Cassie sintió tal asco, cual si hubiese tragado una mosca. Siempre había sido una persona muy elocuente, pero en ese momento se sentía incapaz de pronunciar palabra.

Ella los miró con odio mientras decía apretándose los dientes: "¡Lárguense de aquí, pedazos de mierda!".

Con una sonrisa burlona, Adam tomó la mano de Alice y le dijo: "Vámonos".

Antes de irse, Alice le echó un vistazo a Cassie, fingió pesar, volvió a mirarlo y le preguntó: "Adam, me gustaría decirle algo, ¿te importaría esperarme afuera?".

"Como quieras, tesoro", le respondió amorosamente.

Después de que él se marchara, Alice le habló vanidosamente: "Cassie, ¿qué se siente cuando te quitan lo más preciado de tu vida? Ahora tienes toda la palabra".

El orgullo que siempre tuvo en su interior no le permitía seguir llorando. Así que apretó los puños, se levantó lentamente y se sentó al borde de la cama. Alzó su vista y le devolvió la mirada con desprecio: "¿Y qué se siente usar el traste viejo de alguien más?".

Era evidente que Alice no esperaba ese comentario. Se enfureció tanto que se sonrojó y levantó la mano para abofetearla.

Pero Cassie fue más rápida. La tomó de la muñeca y luego le dio un fuerte golpe alejándola de inmediato.

Le produjo tal dolor que tuvo que tomarse la cara con ambas manos.

Cassie se sentó tranquila sobre la cama mientras se mofaba sonriente: "Si tanto te gusta recoger la basura de los demás, entonces ¡quédate con esa basura de Adam! Te he devuelto la bofetada que me acaba de dar. A partir de ahora, ¡no somos nada!".

Alice se enfureció y eso se evidenció claramente en su cara.

'¡¿Con qué derecho?! ¿Por qué Adam se enamoró de ella si lo conocimos al mismo tiempo? Encima, yo tenía más experiencia redactando artículos en la web, ¿cómo pudo tener la suerte de hacerse famosa de un día para otro? ¿Acaso me invitó a la celebración para demostrarme lo buena que es?'.

Cuanto más lo pensaba, más se enfurecía. Alice se levantó del piso mientras sus lágrimas corrían sin control. La miró fijo y le dijo ferozmente: "Cassie, ¡ya verás!, ¡esto no queda así!".

Sin inmutarse en lo más mínimo, Cassie la miró y le contestó suavemente:

"Pues esperaré tranquila".

En la planta baja del Windsor Holiday Inn...

Unos zapatos de cuero italianos hicieron ruido al pisar. Dylan llevaba puesto un traje negro Armani con un abrigo del mismo color. Su apuesto rostro masculino mostraba bastante frialdad. Frunciendo los labios, atravesó la puerta giratoria del edificio.

Tenía intenciones de volver a casa, pero el repentino enjambre de periodistas se lo impidió y tuvo que regresar al hotel. La noticia que le había mostrado su secretario esa mañana seguía resonando en su mente.

Los empleados del hotel se inclinaron juntos para saludarlo: "Bienvenido, señor Lu".

Atrás suyo, lo seguía un escuadrón de guardaespaldas que trataban de alejar a los reporteros.

Su prolijo cabello brillaba ligeramente bajo las luces de los focos. Frunciendo el ceño con más fuerza, caminó hacia adelante sin decir nada.

Cierto reportero envuelto en una gruesa chaqueta comunicaba ante las cámaras: "Hoy les presentaremos un informe exclusivo sobre Dylan Lu, el hombre más rico de Asia, presidente del Grupo Hooey. Dylan regresó al país hace tres días y apareció hoy en un hotel con una mujer desconocida. Se sospecha de una relación amorosa, dado que se viralizaron en Internet una gran cantidad de fotos muy subidas de tono. Entonces nos preguntamos, ¿quién es esa misteriosa mujer?".

"El protagonista de un exitoso libro, publicado en un importante sitio web, comparte muchas similitudes con el señor Lu. Incluso tiene una personalidad muy parecida. ¿Existirá alguna relación entre ambos? ¡Vamos a averiguarlo!".

-

Las lágrimas de los ojos de Cassie solo empezaron a salir cuando ellos se alejaron del cuarto.

"Cassie, no vale la pena", se consolaba mientras lloraba y se secaba las lágrimas. "Esos bastardos no valen la pena...".

Pero mientras más se consolaba, más fuerte sollozaba.

¿Que no duele? ¿Cómo podría no doler?

No solo fue drogada por su mejor amiga, sino que perdió su más preciada primera vez. Lo más ridículo de todo era que nunca había sospechado que la traicionarían de esa manera.

Intentó calmarse, pero sus lágrimas seguían brotando. "Cassie, ellos no son los únicos que existen en tu vida, ¡aún tienes a tus padres! Sí, a tus padres...".

♪♫You liberate me from my own noise and my own chaos...♪♫

Su teléfono estaba sonando. Se limpió las lágrimas de la cara a toda prisa, antes de tomar su bolso para sacar el celular.

Era una llamada desconocida. Apresurada y temblorosa, pulsó el botón para atender.

Su madre, Maggie Shen, era adicta al juego. Los matones siempre la buscaban para cobrarse las deudas, por eso cambiaba de número regularmente.

Del otro lado de la línea, se escuchaba un silencio estridente...

Cassie alejó un poco el teléfono, respiró hondo y contestó intentando sonreír: "¿Hola?".

Luego de permanecer en silencio durante un largo tiempo, una voz ligeramente ronca, pero muy familiar, resonó en sus oídos: "Cassie..., tu mamá se suicidó".

            
            

COPYRIGHT(©) 2022