Judith López
A la mañana siguiente me desperté muy temprano, saqué mi cajita de aluminio con dos fotos que atesoraba como si fueran mi vida de mi pequeño bebé cuando apenas había nacido, había crecido demasiado, el niño que ayer veía, tanto tiempo que me perdí, comencé a lagrimear, sus primeros pasos, sus primeras palabras. No podía esperar a ver