/0/13305/coverbig.jpg?v=9d99aca99d1d6391a1e0d4280fcb8f5e)
Se acabaron las primeras clases. Ni bien sonó la campana del recreo Misha ya tenía todo listo para ponerse de pie y salir del salón corriendo. No quería que le atraparan en la puerta y aprovecharan para molestarlo. En el anterior colegio ya aprendió a no confiar en sus compañeros.
Bajó al piso de Bange y caminó hasta el curso de su hermano. Tenía