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MONICA
Gian se acercó a mi para abrazarme. En el instante que sus brazos me rodearon el cuerpo estuve inmóvil. No está perdido, está aquí ante mí. Cuando por fin entre en razón, también correspondí al abrazo. Era lo mínimo que pude hacer. Fue a buscarme hasta Islandia, sufrió un accidente y luego de su coma volvió a buscarme -eso según lo que dijo